El Rostro del Amor

El apóstol nos pone ante una verdad sencilla y transformadora: “El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante” (1 Corintios 13:4). Estas palabras no son una descripción neutra, sino una llamada a reconocer que el amor verdadero tiene carácter y forma; no nace de la emoción momentánea sino del corazón que ha sido conformado por Cristo. Al leer el versículo, vemos que la Escritura dibuja rasgos concretos para medir si lo que llamamos «amor» realmente se parece al amor de Dios.