Boaz, el Go'el: redentor que restaura la dignidad

Sibelle S.

En la declaración de Noemí en Rut 2:20 escuchamos una confesión teológica y pastoral: "Que Yahweh bendiga a Boaz, porque es una persona que no cesa de practicar actos de justicia y misericordia… es uno de los que tienen sobre nosotros el derecho de redención." En ese versículo ella apunta a más que un acto aislado de bondad; ella ve en Boaz el papel del go'el — el pariente-redentor que actúa por deber y compasión en favor de la familia herida.

La palabra hebrea go’el (גֹּאֵל) traducida por redentor o rescatador trae un paquete de gestos concretos: restaurar la dignidad, traer de vuelta lo que se perdió, asumir el coste de la restauración y volver a colocar a alguien en su lugar de pertenencia. El texto subraya que la acción de Boaz está marcada por justicia y misericordia, señalando que el redentor cumple una responsabilidad real — legal, relacional y ética — en favor de los vulnerables, incluso “de los muertos” (linajes, honra y memoria).

Al contemplar a Boaz como figura del go'el, la Escritura nos conduce a ver en Cristo el cumplimiento pleno de ese ministerio: Jesús asume el coste de nuestra restauración, restituye dignidad a los marginados y nos recoloca en nuestro lugar ante Dios. La dinámica de justicia y misericordia que Noemí reconoce en Boaz encuentra su ápice en el Redentor que no solo perdona, sino que paga el precio y establece nuestra pertenencia definitiva en el pueblo de Dios.

Pastoralmente, este versículo nos llama a confiar en el Dios que es nuestro Go'el y a vivir como comunidad redimida: personas que practican la justicia y la misericordia, dispuestas a asumir costes por la restauración del hermano y de la hermana. Si hoy te sientes desplazado, sin dignidad o sin lugar, recuerda: hay un Redentor que restaura y un llamado para que tú, a su vez, seas agente de esa restauración. Confía en el Go'el y vive en la libertad y en la misión de esa redención.