Cristo es la consumación de la casa de David: la promesa cumplida en persona, Rey eterno procedente de la estirpe elegida. Por lo tanto, mantente firme en el servicio humilde y en la oración, sabiendo que Dios es fiel para cumplir lo que prometió y para transformar nuestros esfuerzos en una herencia espiritual duradera. Permanece en esperanza y obediencia — Dios está edificando, y tú participas en esa obra; confía y sigue adelante con valentía.