Sostenido por Su Palabra

Hebreos 1:3 eleva nuestros ojos para ver a Jesús no como una figura más impresionante en la historia, sino como el resplandor de la gloria de Dios y la exacta impresión de Su naturaleza. Él no es meramente un reflejo de Dios, sino Dios mismo hecho visible y conocible en una vida humana.

El escritor nos dice que el mismo Jesús que caminó por caminos polvorientos y colgó en una cruz es el que sostiene el universo por la palabra de Su poder. Esto significa que cada átomo, cada estrella, cada latido del corazón continúa porque Él lo quiere así.

El orden y la función de la creación no están sostenidos por fuerzas ciegas, sino por un Salvador personal que conoce y ama a Su pueblo. Nada en el cosmos es aleatorio o pasado por alto por Su mano sustentadora.

Tu vida, entonces, no está girando en el caos, incluso cuando se siente así; está sostenida momento a momento por el Cristo viviente. Estás sostenido por el mismo que gobierna galaxias, y Él no es distante ni indiferente a tu historia.