En el principio, Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1). Esas cinco palabras nos arrojan a la fuente de toda realidad: antes de cualquier proyecto humano, antes de nuestros planes y cuadernos, hay un Dios activo que trae a la existencia lo que no existe. Pastoralmente, esto significa que nuestra identidad y confianza no comienzan en nuestros esfuerzos, sino en la obra originaria de un Dios soberano y personal que ordena el caos para formar un mundo bueno.
Como en una nota que comienza con "¡Bienvenido! Esta es una nota de ejemplo", Dios inaugura el primer capítulo de todo. Hay una imagen pastoral poderosa en la comparación con el "Cuaderno" donde organizamos ideas: Dios es el Autor que da estructura y significado. Así como usamos una #hashtag para hacer visibles temas importantes, Dios marca la creación con propósito y vocación —cada persona, cada tarea y cada relación tiene lugar en su diseño ordenado.
En la práctica, estar orientado por este principio implica adoptar prácticas que reflejen el orden creador: registrar agradecimientos y llamados como quien escribe en el cuaderno de la vida, identificar prioridades espirituales como hashtags (por ejemplo, #oración, #familia, #misión) y buscar coherencia entre fe y acción. Cuidar de la creación, descansar conforme el ritmo divino y ordenar nuestro tiempo y trabajo son formas de honrar al Creador que puso la tierra en orden; pequeñas disciplinas reproducen, en nuestro día a día, el acto divino de comenzar bien.
Por lo tanto, comienza hoy a alinear tu cuaderno interior con el Autor de los comienzos: pídele a Él claridad sobre las prioridades, usa recordatorios espirituales para no perder el rumbo y ofrece tus tareas como mayordomía. Recuerda: el mismo Dios que hizo los cielos y la tierra puede reorganizar tus proyectos y dar sentido a tus pasos —confía y da el primer paso con fe.