En el principio: nuestro fundamento en Cristo

En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Ante esta verdad simple y profunda reconocemos la prioridad del Creador sobre todo lo que existe: tiempo, espacio y nuestras vidas. Como creyentes centrados en Cristo sabemos que la obra creadora manifiesta su señorío y su propósito; todo comienza y se sostiene en Aquel que dijo “Sea la luz”.

Si pensamos en nuestra jornada como en un Cuaderno donde organizamos notas, la creación nos enseña que Dios pone orden sobre el caos. ¡Bienvenido! Esta es una nota de ejemplo que nos recuerda que, así como colocamos una #etiqueta para hallar rápidamente lo importante, el Señor establece categorías eternas: lo que es suyo y lo que no lo es. Recordar esto transforma la manera en que priorizamos el tiempo, las relaciones y las decisiones.

Desde lo alto del propósito creador surge una invitación práctica: comenzar cada día reconociendo al Dueño de todo, anotar en nuestro corazón sus prioridades y etiquetar aquello que requiere obediencia y amor. Orar brevemente al despertar, revisar las prioridades a la luz de la Escritura y ofrecer al Señor los asuntos del día son pasos sencillos para vivir bajo el Señorío creador. Así la vida cotidiana se convierte en fiel mayordomía, y nuestras pequeñas acciones participan del diseño divino.

No dejes que la rutina te haga olvidar quién inició todo; vuelve siempre al principio: Dios es quien crea y renueva. Permite que esa verdad guíe tus notas, tus decisiones y tu esperanza. Ánimo: vive hoy con la confianza de que el Creador sostiene tu camino y te orienta hacia su propósito.