Si la voz del Señor suena como una trompeta, es porque quiere que despertemos, que tengamos esperanza y que obremos bajo su autoridad—nunca para atemorizarnos hasta el desespero, sino para atraernos a una vida fiel.
Toma ánimo: Cristo habla hoy a su iglesia; aparta tiempo para escuchar, somete lo que oigas a las Escrituras y a la comunidad, y sigue adonde te lleve su voz, porque te llama a la vida y a la misión.