El Salmo 84 comienza con un único y dolorido verso: «¡Cuán hermosas son tus moradas, oh SEÑOR de los ejércitos!»
La cabecera de este salmo en hebreo — «Para el director musical; según Gittith; de los hijos de Coré» — nos plantea dos preguntas: ¿quiénes eran los hijos de Coré y qué significa Gittith?
Los hijos de Coré eran una cofradía levítica, descendientes de Coré, un nombre que evoca tanto la rebelión (véase Números 16) como el servicio fiel; a pesar del pecado de Coré, sus descendientes se convirtieron en custodios del culto del templo.
Gittith muy probablemente se refiere a una melodía o indicación musical, quizá vinculada a Gat o a un aire concreto, recordándonos que ese anhelo por la casa de Dios se expresaba en la música y el arte litúrgico tanto como en la teología.
La teología que subyace a ese anhelo es sencilla y profunda: el salmista valora la presencia de Dios por encima de todo.
La compleja historia familiar de los hijos de Coré muestra la capacidad de Dios para redimir y reconvertir las historias humanas para fines sagrados: allí donde hubo un escándalo de rebelión, Dios preservó una línea que dirigiría la alabanza.
Esto dirige nuestra mirada a Cristo, que como la Palabra