La persona que amas está enferma (para Dion)

Dion, Juan 11:3 nos conduce a un momento de cruda vulnerabilidad: 'Señor, el que amas está enfermo.' María y Marta hicieron lo más simple y valiente: llevar una necesidad directamente a Jesús. Sus palabras nos enseñan que, ante la enfermedad y el miedo, la honestidad con el Salvador es tanto apropiada como necesaria.

Esa petición presupone algo profundo: el amor de Jesús es personal y presente. Él amaba a Lázaro, y su amor lo movió a entrar en la historia—con lágrimas, en el luto y, finalmente, con el poder de la resurrección. Sin embargo, la súplica de las hermanas también se enfrenta al misterio del tiempo divino: Jesús no siempre responde de la manera que esperamos, pero su amor significa que no está lejos de nuestro sufrimiento.

En la práctica, lleva al enfermo a Jesús como hicieron María y Marta: nombra la necesidad, llámalo 'Señor', ora con otros, sirve a la persona con amor y aférrate a la promesa de que los propósitos de Dios están dando forma al momento. Espera llorar y esperar; las obras de misericordia y la oración constante son parte de la fe. Si estás cuidando a un ser querido, sigue hablándole con honestidad a Jesús, sigue pidiendo y sigue cuidando el cuerpo mientras confías el resultado a él.

Dion, anímate: el Salvador que te ama está cerca, siente tu dolor y hace promesas que perduran más allá del dolor presente. Descansa en su amor hoy, sigue llamándolo 'Señor' sobre la enfermedad y confía en que su compasión te encontrará en medio de tu necesidad.