Justicia que Nunca Ganamos

La pregunta de Pablo en Romanos 9:30 interrumpe nuestra forma habitual de pensar sobre Dios. Él señala que los gentiles, que ni siquiera estaban tratando de volverse justos, en realidad han recibido justicia por la fe.

No estaban siguiendo cuidadosamente leyes, rituales o deberes religiosos como lo hacía Israel, sin embargo, Dios aún los declaró justos ante Él. Esto nos sorprende profundamente.

Suena al revés para nuestros corazones impulsados por el rendimiento, donde tendemos a asumir que aquellos que trabajan más duro para Dios deben ser los más cercanos a Él.

Pero el evangelio invierte esa lógica y nos muestra que la aceptación ante Dios no es un salario que ganamos, sino un regalo que recibimos. La justicia, de principio a fin, es “la justicia que es por la fe”, anclada en lo que Cristo ha hecho, no en lo que logramos hacer.