Las palabras de Jesús cortan la soberbia y la autosuficiencia humanas: «Con el hombre esto es imposible, pero con Dios todo es posible» (Mateo 19:26). Pronunció esas palabras después de que el joven rico se alejara, revelando una verdad que los discípulos no podían ignorar: existe una imposibilidad fundamental arraigada en nuestra condición. Desde el Edén en adelante, hombres y mujeres han pecado aun siendo plenamente conscientes de la presencia de Dios; el conocimiento de Dios no ha silenciado la propensión humana a rebelarse.
Esta imposibilidad no se refiere solo a límites externos, sino a la corrupción del corazón. El pecado ha invadido nuestras voluntades, nuestros juicios y nuestra capacidad para ganarnos el favor de Dios; no estamos simplemente equivocados: nuestra misma naturaleza está cautiva del egocentrismo y del fracaso. Por eso el esfuerzo moral, por sincero que sea, no puede salvar la brecha entre un Dios santo y una humanidad pecadora. El realismo de las Escrituras es pastoral: nos muestra nuestra necesidad, no para avergonzarnos hasta la desesperación, sino para impulsarnos a Cristo.
La buena noticia es precisamente que Dios encuentra nuestra impotencia con su poder y gracia. La vida, muerte y resurrección de Cristo abordan el problema de raíz: Él provee perdón, imputa justicia y da un corazón nuevo por el Espíritu, de modo que lo que era imposible para nosotros se vuelve posible por medio de Él. En la práctica, esto significa confesar nuestra incapacidad, apartarnos de la autosuficiencia en arrepentimiento y aferrarnos a Jesús por la fe; la vida cristiana es dependencia de la capacidad que Dios otorga, no confianza en nuestra propia fuerza.
No permitas que la verdad de tu fracaso te lleve a la desesperanza; deja que te conduzca al único que puede cambiarte. Presenta tu pecado con honestidad, recibe su misericordia y camina en el poder que Él provee: se deleita en hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Anímate: donde eres más débil, Dios es más fuerte, y en Cristo lo imposible se vuelve posible.