Cuando te sientas incierto sobre hacia dónde se dirige tu vida, recuerda que el Dios que contó la primera tarde y mañana está contando tus días con el mismo cuidado. El que habló luz en la oscuridad sabía exactamente lo que estaba haciendo, y sabe exactamente lo que está haciendo ahora al hablar esperanza en tus circunstancias a través del evangelio de Cristo.
Lleva ante Él las áreas de tu vida que se sienten caóticas o sin sentido, e invítalo a esos lugares. Pídele que te recuerde que Él sigue siendo el Autor que nombra tus estaciones, el que da forma y propósito a cada capítulo que atraviesas.
Puede que aún no veas cómo encaja hoy en Su historia más grande, y tu momento presente puede sentirse confuso o incompleto. Sin embargo, Él nunca ha perdido de vista Su propósito para ti, y no es descuidado con ningún detalle de tu viaje.
Deja que esta verdad calme tu ansiedad: tu vida no está a la deriva ni es ignorada. Está sostenida en las manos sabias y amorosas del Dios que siempre sabe lo que está haciendo y exactamente lo que desea para tu bien y Su gloria.