Cuando el sufrimiento produce generosidad y nueva vida

Pablo nos recuerda en 2 Corintios 8:2 que incluso en una dura prueba de sufrimiento, el gozo abundante y la extrema pobreza pueden desbordarse en la riqueza de la generosidad. Al reunir nuestras ofrendas y nuestra fe para construir este nuevo edificio, ese testimonio de un pueblo que da de corazón muestra cómo la adversidad no tiene por qué endurecernos; puede profundizar nuestra dependencia de Cristo e impulsar una generosidad que proclama su evangelio más fuerte que las palabras.

Esta verdad da forma a cómo oramos por Chandler. Anhelamos su salvación en este nuevo lugar de adoración y su restauración de la adicción para que pueda dirigir su fuerza hacia su familia. Dios a menudo encuentra a las personas a través de la misericordia visible y el testimonio constante de una comunidad eclesial —mediante la oración, la paciencia, el consejo sobrio y apoyos prácticos como la rendición de cuentas y el cuidado pastoral. Que nuestras ofrendas y nuestra presencia sean canales de gracia que lo inviten al arrepentimiento, a la fe y a la obra estabilizadora de la santificación como esposo y padre piadoso.

También presentamos ante el Señor la esperanza de una llegada sana y segura para su nuevo bebé. El mismo Dios que convierte la escasez en generosidad y el sufrimiento en gozo es capaz de llevar a los padres expectantes del temor al regocijo. Mientras invertimos en un edificio que servirá a generaciones, confiamos en que Dios cuidará de la vida que está creando, proveerá atención médica competente, paz para los padres y la gracia sostenedora necesaria durante la espera y el parto.

Así que sigan orando, sigan dando y sigan mirando a Jesús, que transforma el sufrimiento en abundancia. Confíen en que el Señor que multiplicó el gozo en la pobreza de los macedonios oye sus peticiones por Chandler, por la libertad de la adicción, por la restauración familiar y por la llegada segura de un hijo. Anímense: Dios está obrando en estas oraciones y en su sacrificio fiel, y no dejará de traer redención, sanidad y nueva vida.