Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.
La Palabra de Dios es un regalo para el alma cansada y una guía para el caminante. Hoy podemos detenernos para escuchar su verdad con humildad, pidiendo al Espíritu Santo que revele lo que necesita corregirse y que fortalezca nuestro deseo de vivir según la voluntad de Dios.
Que cada lectura nos haga más conscientes de nuestra necesidad de gracia y nos impulse a caminar en verdad, confianza y amor hacia los demás.
Que este encuentro con la Palabra nos motive a perseverar en la gracia que Dios ofrece, a vivir conforme a su voluntad y a alinear nuestras acciones con su amor, sabiduría y paciencia, para que podamos avanzar con esperanza y ánimo en cada paso.