En el principio: la historia que comienza con Dios

Génesis 1:1 nos sitúa en el origen y nos regala el encabezado de la historia más grande: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra.” Ese verbo creador pone a Dios como autor y soberano de todo lo que existe, y desde ese punto inicial comprendemos que nuestra vida, el mundo y la historia tienen un origen intencional y personal.

De ese acto creativo nacen la tierra y el hombre, el ámbito para la relación con el Creador y la responsabilidad humana. Sabemos también que en el relato bíblico el pecado irrumpirá y fracturará esa relación, pero el hecho de que Dios sea el principio sostiene la esperanza de restauración: incluso en la caída su propósito no se pierde, sino que comienza un plan de redención que recorrerá toda la historia.

Esa historia creadora se despliega luego en las generaciones, y en particular en la llamada a Abram, desde quien se transmitirá la promesa que dará forma al pueblo y a la esperanza mesiánica. Ver la línea que va de la creación a Abram nos recuerda que Dios actúa en el tiempo, elige personas y familias, y hace que su propósito avance a través de generaciones imperfectas pero llamadas por su gracia.

En lo pastoral y práctico: vive cada día con la perspectiva de que Dios es el origen de todo; reconoce tu condición ante el pecado y apóyate en la fidelidad de quien comenzó la obra. Cultiva la fe en tu hogar y siembra verdad en las próximas generaciones, sabiendo que Dios obra en la historia familiar y pública. Ánimo: camina confiando en el Dios que creó todo desde el principio.