Jesús se volvió, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido quiere decir, Maestro), ¿dónde te hospedas?
En este breve encuentro, la pregunta de Jesús destella como una lámpara en nuestra propia caminata: ¿qué buscamos realmente cuando nos acercamos al Maestro? No se trata simplemente de un dato teológico, sino de una necesidad del alma que anhela discernimiento, dirección y cercanía. Cuando reconocemos que Rabí significa Maestro, admitimos nuestra condición de aprendices ante quien conoce el camino de la vida. Este reconocimiento nos invita a humildad: no venimos con respuestas, sino con un deseo profundo de escuchar y aprender.
La respuesta de los discípulos,