En 2 Crónicas 6:3, Salomón volvió su rostro y bendijo a toda la congregación de Israel, y la congregación estaba de pie delante de él.
Esa escena muestra que el líder debe transmitir la gracia de Dios con la mirada y las palabras, y confirmar la dignidad y la vocación de los reunidos.
A nivel personal, con oración y acción, ofrezca constantemente pequeñas bendiciones como si insuflara aliento ㅍㅍ.
Señor, haz que cada vez que nos reunamos nos bendigamos unos a otros y que, por tu presencia, todos los lugares sean santificados.