Bible Notebook

En Cristo, la Palabra que creó el cosmos y nos llama a la nueva vida

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. La afirmación de Moisés no es solo una narración histórica, sino la revelación de quién es Dios: creador, soberano, principio de todo. Cuando contemplamos la creación, se nos invita a reconocer la Palabra que sostiene todas las cosas: Jesucristo, por quien todo fue hecho y sin quien nada de lo hecho se hizo (Juan 1; Colosenses 1). La vida humana, por tanto, encuentra su fundamento en la autenticidad de una relación con el Creador, no solo en el esfuerzo de actividades o en las etiquetas que damos a nuestras jornadas.

Así como la creación comenzó con la ordenación de Dios —luz del día, atmósfera, tierra, mares—, nuestra existencia está llamada a ser ordenada por la buena educación de Dios en Cristo: fe que percibe la presencia de Dios, obediencia que refleja el gobierno divino, y santidad que señala la diferencia del pueblo de Dios. La Biblia nos enseña que la creación no es solo pasado, sino telos: habrá de apuntar a la Gloria de Dios y al reino de Cristo que se manifestará en plenitud. Por ello, cada elección, cada relación, cada vocación debe ser sometida a la Palabra viva que creó el mundo y nos reconcilia con Dios.

Te invito a responder con humildad a la gracia que nos alcanza en Jesús. Que nuestra vida cotidiana —trabajo, familia, amistades— sea una expresión del orden de Dios, donde cada acción es un acto de fe, cada decisión cargada de prudencia, y cada momento de espera sea una práctica de confianza en el tiempo de Dios. Que este recuerdo de Génesis 1 nos lleve a confesar: en Jesús, el Creador, encontramos nuestra identidad, propósito y esperanza. Te animo a vivir hoy, bajo el cuidado del Padre, para que la gloria de Cristo brille a través de ti en cada paso.

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