En Génesis 1:5 leemos que Dios llamó a la luz "día" y a la oscuridad "noche", y que hubo tarde y mañana, un día. Antes de que aprendamos sobre personas, trabajo o responsabilidades, las Escrituras nos presentan primero a Dios como el que ordena el tiempo.
Él separa la luz de la oscuridad y le da a cada una un nombre, mostrando Su autoridad y cuidado sobre el ritmo de nuestras vidas. Nada es aleatorio; incluso el paso de las horas es un regalo moldeado por Sus sabias manos.
Esto significa que tus días no son solo un borrón de tareas, sino espacios que Dios ya ha visto, nombrado y ordenado. Cada momento está contenido dentro de un patrón que Él estableció desde el principio.
Desde la primera página de la Biblia, se nos invita a confiar en que Dios es Señor sobre nuestro horario, nuestras estaciones y nuestros límites. Puedes descansar sabiendo que Aquel que estableció el día y la noche también está guiando suavemente el curso de tu vida.