En Lucas 10:39, encontramos una escena simple con profundas dimensiones espirituales: María se sienta a los pies de Jesús, escuchando sus palabras, mientras otros se apresuran a su alrededor. El evangelio nos invita a notar qué eligió María en ese momento y lo que revela sobre el discipulado fiel. Su postura no es pasividad, sino atención deliberada, el tipo de atención que pone la Palabra de Cristo como centro del corazón. Cuando el mundo a nuestro alrededor se llena de preocupaciones, alabanzas o planes, el llamado permanece igual: fijar nuestra mirada en Jesús, escuchando su voz más que el ruido a nuestro alrededor.
Ganar la mirada hacia Jesús es cultivar una disciplina diaria y práctica. Significa reservar tiempo para escucharlo en las Escrituras, orar con sincero anhelo y discernir cómo sus verdades hablan a nuestras tareas cotidianas: trabajo, familia y relaciones. Eligi de María demuestra que escuchar a Jesús no es un momento aislado, sino una postura continua del corazón. Al escuchar, somos modelados por sus palabras, recordando que su enseñanza ordena nuestros días, guarda nuestros corazones y nos invita a un amor que va más allá de nosotros mismos.
Este devocional es un llamado a la simplicidad en medio del bullicio que a menudo define nuestras vidas. Si nos sentimos tentados a medir nuestro valor por la productividad o por las opiniones, recordemos el ejemplo de María: una humilde estudiante a los pies del maestro, confiando en que las palabras del Maestro tienen el poder de formarnos desde dentro. Cuando redirigimos constantemente nuestra atención hacia Jesús, la ansiedad se suaviza, el miedo disminuye y la fe crece, porque lo que necesitamos no es nuestra propia fortaleza, sino la presencia de Cristo que da forma a nuestros pasos. Que encuentres ánimo hoy para permanecer a sus pies, para escuchar y para seguir, un momento de fe a la vez.