Bendecido Desde el Comienzo

En Génesis 1:22 vemos una verdad simple pero profunda: antes de que las criaturas hicieran algo, Dios las bendijo. Los peces y las aves no fueron invitados a probarse a sí mismos, ganar su lugar o demostrar utilidad; primero fueron bendecidos, luego llamados a ser fructíferos y multiplicarse.

Esto nos muestra algo importante sobre el corazón de Dios: Él se deleita en bendecir lo que ha creado. Su bendición no es un pensamiento posterior o una recompensa; está entrelazada en Su diseño original.

Cuando leemos este versículo, recordamos que la creación misma comenzó bajo una palabra hablada de favor y vida de Dios. Nada vino a ser sin Su palabra intencional y dadora de vida descansando sobre ello.

El mundo no es aleatorio ni no deseado; existe bajo la bendición intencional de su Creador. Desde el principio, la postura de Dios hacia lo que ha hecho es de cuidado, propósito y generoso favor.