Si nos volvemos hacia Cristo, encontramos motivación para la oración, la valentía y la perseverancia frente a ataques visibles e invisibles. Que esta reflexión nos conduzca a un discipulado centrado en Él: buscar su santidad, obedecer su voz y vivir por la fe que rechaza el miedo, confiando en que el reino de Dios crece en medio de las crisis de la tierra. Que hoy, por la gracia, podamos renovar nuestro compromiso con Cristo, sabiendo que en Él está la verdadera victoria y que, incluso ante alianzas humanas contra el Señor, aguardamos con esperanza el pleno cumplimiento de Su reino.