Qué hace arder mi corazón? Jesús les hablaba y hasta hoy nos habla. Pero arde mi corazón cuando me expongo a su palabra?\n\nEn el pasaje de Lucas 24:32, vemos a dos discípulos que, al caminar con Jesús y escuchar las Escrituras, descubren que su corazón arde al escuchar la verdad revelada. No es un ardor superficial, sino una convicción que transforma la voluntad y orienta la vida. Nuestro gozo no proviene de estímulos efímeros, sino de la presencia viva de Cristo que se revela en las Escrituras y se hace presente en cada enseñanza que el Espíritu trae a nuestra mente y a nuestro corazón. Cuando nos acercamos a la Palabra con humildad y fe, el fuego del amor de Dios se enciende, disipando miedos y fortaleciendo la esperanza.\n\nEste ardor no nace de nuestra capacidad humana, sino de la acción de Dios en nosotros por medio de la fe. El Espíritu comenta con la verdad, ilumina la mente y convence de pecado, de justicia y de juicio. Si nuestra experiencia cristiana se limita a rituales o a palabras vacías, corremos el riesgo de enfriarnos; pero si abrimos la Escritura con oración, confesión y expectación, nuestra vida es transformada por la dirección de Cristo. Que no se apague ese fuego: que cada lectura, cada meditación, cada reflexión en comunidad, lleve a una vida acorde con la Palabra y al servicio fiel del Reino de Dios.\n\nAnimo a sostener esta disciplina: aproximarnos a la Palabra con paciencia, permitir que el Espíritu nos revele la verdad, y responder en obediencia y amor. Que el ardor de nuestro corazón al escuchar la Escritura se traduzca en palabras de fe, actos de servicio y una vida que glorifique a Cristo cada día.