Camina mientras tengas la luz

En Juan 12:35-36 Jesús formula un urgente llamamiento pastoral: caminen mientras tienen la luz. Jesús es la luz: él es calor y salvación; su presencia ilumina el camino y descongela la frialdad de los corazones alejados. Ese lenguaje no es meramente descriptivo; es una invitación a vivir en la realidad de quién es Cristo y de lo que da aquí y ahora.

Caminar mientras tengan la luz exige una reorientación concreta y diaria hacia Jesús. Se manifiesta en la oración que se apoya en él, en las Escrituras que reenfocan nuestra visión, en el arrepentimiento que nos aparta de lo que atenúa la luz y en la obediencia que sigue su camino. Estas prácticas no son legalismo, sino medios por los cuales la luz moldea nuestras decisiones, afectos y relaciones para que la oscuridad no pueda dominarnos.

Jesús advierte que quien camina en oscuridad no sabe adónde va, y luego nos exhorta a creer en la luz, para que lleguen a ser hijos de la luz. La fe recibe tanto el rescate como la identidad que él ofrece: la adopción en su familia y la obra continua de ser rehacidos. Incluso cuando Jesús se fue y se ocultó de ellos, su luz continúa alcanzarnos por medio del Espíritu y la Palabra, llamándonos a la misión y a la confianza firme de hijos de la luz.

No te demores: entra hoy en el calor y la salvación de Cristo; camina hacia él, cree su palabra y deja que su luz cambie la manera en que vives. La oscuridad no tendrá la última palabra; su luz reorienta el miedo en confianza y el vagar en dirección. Aférrate a esa identidad y da un paso adelante en la fe. Anímate: la luz de Jesús está contigo ahora; camina en ella.