En Génesis 1, vemos a Dios hablando en la falta de forma y trayendo algo ordenado, hermoso y lleno de propósito. Con una palabra, crea una expansión, establece límites para las aguas y hace que aparezca la tierra seca. Nada se le resiste, y nada es demasiado caótico para Su mandato. El Dios que dio forma a la creación temprana nunca ha perdido Su poder ni Su autoridad.
Este mismo Dios es quien sostiene tu vida en Sus manos hoy. El que habló luz en la oscuridad y estructura en el caos está íntimamente consciente de cada detalle de tu historia. No se ha alejado ni se ha distanciado; está cerca, activo y capaz de trabajar en cada circunstancia que enfrentas. Su poder creativo no se limita a las primeras páginas de las Escrituras.
Donde tú ves confusión y falta de dirección, Él ve un lienzo esperando Su toque. Lo que para ti se siente como vacío, incertidumbre o desorden no está más allá de Su alcance o Su comprensión. En los mismos lugares donde te sientes más perdido, Él está presente, listo para hablar y dar forma. Tu caos no lo intimida; invita a Su compasión y Su cuidado.
En esos mismos lugares, Él puede decir: “Hágase”. Su Palabra aún trae separación donde las cosas han estado enredadas, claridad donde ha habido niebla y nuevos comienzos donde la esperanza se ha desgastado. Justo en medio de lo que se siente abrumador o indefinido, Dios es capaz de crear algo nuevo, con propósito y bueno, tal como lo hizo al principio.