¿Buscando a Dios o Solo Sus Favores?

La historia de Saúl en 1 Samuel 28:6-7 revela el corazón de alguien que, en lugar de buscar sinceramente a Dios, solo quería los beneficios de Su presencia. Cuando no recibió respuesta—ni por sueños, ni por Urim, ni a través de profetas—Saúl no se humilló ni se arrepintió. Simplemente buscó otra forma de obtener lo que quería. Su desesperación no era una señal de quebrantamiento, sino de frustración por no ser respondido. Así que se volvió a lo que una vez había prohibido: una médium. Quería una respuesta, no una relación.

Esta actitud nos confronta directamente. ¿Con qué frecuencia también buscamos a Dios no por quién es Él, sino por lo que puede darnos? Queremos soluciones rápidas, bendiciones visibles, dirección inmediata—aunque nuestros corazones estén lejos de Él. Saúl deseaba un dios utilitario, uno que sirviera a sus intereses. Cuando Dios guardó silencio, Saúl mostró que no le temía—solo lo usaba.

Nuestra relación con Dios debe estar fundamentada en fe, obediencia y amor por Su presencia—no en una demanda constante de recompensas. El silencio de Dios es a veces una invitación a examinar nuestros motivos. ¿Estamos buscando el rostro de Dios o solo Sus manos? Saúl tuvo la oportunidad de humillarse, pero eligió manipular lo sagrado. Que nosotros elijamos de manera diferente.

Acercémonos a Dios con corazones sinceros, dispuestos a escuchar incluso cuando Él está en silencio. Que no deseemos solo Sus respuestas, sino la comunión con Su presencia. La verdadera fe no busca atajos ni fuerza respuestas—espera con reverencia y confianza en Aquel que es la recompensa en sí mismo.