"«El tiempo se ha cumplido», decía, «y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio»."
Introducción
Este verso, que abre el ministerio público de Jesús en el Evangelio según Marcos, resume en cuatro frases la proclamación central: el cumplimiento del tiempo, la cercanía del reino de Dios, la llamada al arrepentimiento y la invitación a la fe en el evangelio. Es un anuncio breve y urgente que marca la llegada de una etapa decisiva en la historia de la salvación.
Contexto histórico-cultural y autoría
Marcos sitúa este mensaje al inicio de su relato (Marcos 1), vinculándolo con la actividad de Juan el Bautista y el comienzo del ministerio de Jesús en Galilea. La tradición patrística atribuye el evangelio a Juan Marcos, asociado a Pedro; fuentes antiguas como Papías e Ireneo conservan esa atribución. Los estudios modernos señalan que el autor escribe en griego koiné para una comunidad cristiana mayoritariamente gentil, posiblemente en Roma o en Siria, y datan el texto en la década de los 60–70 d.C., con variaciones según los especialistas.
Desde el punto de vista lingüístico, el texto original griego utiliza términos significativos: Πεπλήρωται ὁ καιρός (peplērōtai ho kairos, «el tiempo se ha cumplido») y ἤγγικεν ἡ βασιλεία τοῦ θεοῦ (ēngiken hē basileia tou theou, «el reino de Dios se ha acercado»). Estas expresiones remiten a una sensibilidad judía sobre el «tiempo señalado» de Dios y a la expectativa mesiánica encontrada en las Escrituras hebreas y la tradición profética (por ejemplo, en Isaías y en textos apocalípticos), pero reinterpretadas por la acción y palabra de Jesús.
Explicación y significado del texto
"El tiempo se ha cumplido": la palabra griega peplērōtai es perfecto; sugiere que un tiempo señalado por Dios ha llegado a su plenitud. No se trata sólo de una fecha cronológica (chronos), sino de un kairos, un momento decisivo en el que Dios interviene históricamente. En la tradición bíblica esto evoca la idea de cumplimiento de las promesas divinas.
"El reino de Dios se ha acercado": la proclamación anuncia que la soberanía de Dios irrumpe con la persona y la obra de Jesús. "Acercarse" implica una presencia ya iniciada y, al mismo tiempo, una consumación esperada. Marcos presenta el reino como realidad inaugurada que exige respuesta: no es sólo futuro distante sino presente que transforma relaciones, justicia y vida cotidiana.
"Arrepiéntanse" (gr. metanoeite): es un llamado a un cambio de mentalidad y de vida, no sólo a sentir remordimiento. La raíz implica una conversión interior que se concreta en decisiones éticas y comunitarias. El imperativo subraya la urgencia y la continuidad de la llamada: el arrepentimiento es condición para entrar en la dinámica del reino.
"Crean en el evangelio" (gr. pisteuete en to euangelion): la fe requerida no es mera aceptación intelectual, sino confianza activa en la buena noticia de Dios. "Evangelio" aquí designa el poder de Dios que inaugura su reinado en Jesús. Creer en el evangelio supone confiar en la persona de Jesús, seguir su enseñanza y vivir conforme a la realidad del reino.
Teológicamente, el versículo concentra la tensión entre ya y aún no: el reino ha venido (inaugurado en Jesús) pero su plenitud espera cumplimiento futuro. Pastoralmente, el texto exige conversión continua y fe práctica: la comunidad responde mediante arrepentimiento, fe, vida de seguimiento y testimonio.
Devocional
Este llamado breve de Jesús nos recuerda que la vida espiritual tiene una urgencia amable: Dios actúa ahora, y su reino toca nuestra realidad cotidiana. Invítate a reconocer los "kairos" en tu vida —momentos en que Dios interpela tu corazón— y a responder con honestidad, dejando lo que te separa de su propósito.
Creer en el evangelio es vivir confiando en la presencia transformadora de Dios y permitiendo que esa confianza modele tus decisiones, relaciones y servicio. Que estas palabras despierten esperanza y compromiso: arrepentirnos para volver a Dios y creer para caminar con Jesús, siendo señales del reino en un mundo que necesita justicia, misericordia y paz.