“Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas. Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos. Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Pero se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneos como alejandrinos, y algunos de Cilicia y de Asia, y discutían con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre él, lo arrebataron y lo trajeron en presencia del concilio. Y presentaron testigos falsos que dijeron: Este hombre continuamente habla en contra de este lugar santo y de la ley; porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legó. Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el concilio vieron su rostro como el rostro de un ángel.”
Introducción
En Hechos 6:1-15 vemos un momento clave en la vida de la Iglesia primitiva: la distribución de recursos y la necesidad de administrar con sabiduría y devoción el ministerio de la palabra. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre cómo la comunidad de creyentes enfrenta desafíos internos sin perder de vista su misión y su dependencia de Dios a través de la oración y la guía del Espíritu Santo.
Contexto histórico-cultural y autoría
Este pasaje pertenece a el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por Lucas. Se sitúa en Jerusalén, poco después de la ascensión de Jesús, cuando la iglesia está creciendo rápidamente por la difusión del evangelio entre judíos y griegos. Las tensiones entre judíos helenistas y judíos nativos reflejan la convivencia de distintas tradiciones culturales y lingüísticas dentro de la comunidad cristiana naciente. La decisión de encomendar a siete hombres con buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, muestra la prioridad de la administración justa y la continuidad del ministerio de la palabra y la oración.
Personajes y lugares
- Participantes clave: los doce apóstoles; Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo; Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás (prosélito de Antioquía); una congregación de discípulos; algunos de la sinagoga llamada de los Libertos (cireneos, alejandrinos, de Cilicia y de Asia); sacerdotes que obedecían a la fe.
- Lugares mencionados: Jerusalén; Sinagoga de los Libertos; Antioquía (referencia por Nicolás). Estos nombres y lugares revelan la diversidad de la joven iglesia y su alcance geográfico y sociocultural.
Explicación y significado del texto
- Problema y solución: Surge una queja por desatención a las viudas helenistas en la distribución diaria de alimentos. Los apóstoles reconocen que no es correcto descuidar la palabra de Dios para servir mesas, y proponen nombrar a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para encargarse de estas tareas. Esto permite que los apóstoles se dediquen a la oración y al ministerio de la palabra.
- Selección y aprobación: La congregación aprueba la propuesta y eligen a Esteban y a seis compañeros. Este acto muestra la participación de toda la comunidad y la importancia de la sabiduría aplicada a la gestión de recursos y servicios.
- Expansión de la obra: La palabra de Dios crece, el número de discípulos se multiplica en Jerusalén y muchos sacerdotes obedecen a la fe, indicando una interacción entre la fe en Cristo y la tradición judía.
- Esteban: Es descrito como lleno de gracia y poder, realizando prodigios y señales. La oposición llega desde la sinagoga de los Libertos, que argumentan blasfemia y fomentan la acusación ante el concilio. A pesar de la presión, Esteban habla con la sabiduría y el Espíritu que lo guía, y el concilio ve su rostro como el de un ángel, un signo de la presencia y la gracia de Dios en medio de la prueba. Este pasaje prepara el contexto para la persecución y el testimonio misionero que sigue en Hechos.
Devocional
- Este pasaje nos recuerda que la iglesia prospera cuando se organiza con sabiduría, se mantiene fiel a la misión de anunciar la palabra y depende de la dirección del Espíritu Santo. Así como los apóstoles priorizaron la oración y la enseñanza, también nosotros estamos llamados a cultivar una vida de servicio equilibrada, donde las necesidades prácticas no limiten la centralidad de la gracia de Dios.
- En medio de la oposición y los malentendidos, la presencia de Dios se hace visible en el rostro de Esteban y en la aprobación de la congregación. Que podamos, ante las dificultades, buscar la guía divina, discernir con integridad y responder con testimonio fiel, para que la comunidad y la misión del Reino prosperen.