1 Crónicas 2:3

"Los hijos de Judá fueron Er, Onán, y Sela; estos tres le nacieron de Bet Súa la cananea. Y Er, primogénito de Judá, fue malo ante los ojos del SEÑOR, quien le dio muerte."

Introducción
Este versículo (1 Crónicas 2:3) forma parte de una genealogía centrada en la tribu de Judá. En una frase breve se enumeran los hijos de Judá nacidos de Bet Súa la cananea y se añade una nota teológica sobre el primogénito Er: fue malo ante los ojos del SEÑOR y murió por ello. Aunque breve, el versículo conecta nombres familiares dentro de la historia de Israel y apunta a la soberanía de Dios incluso en las líneas familiares.

Contexto histórico-cultural y autoría
1 Crónicas es parte de los libros llamados crónicos en la Biblia hebrea; fue compuesto y recopilado por el llamado "cronista" en la etapa postexílica (siglos V–IV a.C.), cuando la comunidad judía buscaba afirmar identidad, culto y linajes en la restauración tras el exilio. Las genealogías en Crónicas reordenan y re-enfocan material de Samuel y Génesis para subrayar la importancia de las tribus, especialmente Judá, de donde surgiría la casa real de David.
El texto original está en hebreo bíblico. Los nombres aparecen en el hebreo masorético como formas que pueden transliterarse: עֵר (Er), אוֹנָן (Onán), שֵׁלָח / שֶׁלַח (Sela/Shelah) y בת־שׁוּעָה (Bet/ Bat Súa, la cananea). Las tradiciones textuales (Masorético y la versión griega Septuaginta) presentan a veces variantes en las listas genealógicas; los estudiosos usan ambas tradiciones y otras pruebas epigráficas para entender la transmisión del texto.

Personajes y lugares
- Judá: hijo de Jacob, ancestro de la tribu de Judá, de la cual surge la casa real davídica; su línea es central en las genealogías cronísticas.
- Er: primogénito de Judá mencionado aquí como "malo ante los ojos del SEÑOR" y a quien Dios hizo morir. Este hecho remite también a la narración en Génesis 38 donde se registra su conducta y muerte.
- Onán: hermano de Er, conocido por el episodio narrado en Génesis 38 que explica su conducta y consecuencias; su nombre y destino aparecen en otras tradiciones bíblicas.
- Sela (Shelah): otro hijo de Judá citado en las genealogías, cuyo nombre reaparece en las listas familiares posteriores.
- Bet Súa (la cananea): la mujer de la que nacieron estos hijos; su identificación como cananea señala un matrimonio con una mujer no israelita, un dato relevante para entender las relaciones étnicas y sociales en los relatos patriarcales.
- El SEÑOR (YHWH): actor teológico del enunciado sobre la muerte de Er, indicando el juicio divino en la narrativa.

Explicación y significado del texto
La función inmediata del versículo es genealógica: establecer la descendencia de Judá y situar nombres claves que formarán parte de la narrativa y del linaje que conduce a David. La nota sobre Er—"fue malo ante los ojos del SEÑOR, quien le dio muerte"—introduce un elemento moral y teológico: Dios actúa en la historia humana y su juicio tiene consecuencias reales. Este recuerdo conciso armoniza con la historia más amplia en Génesis 38, donde las acciones de Er y Onán están descritas con más detalle.

En términos teológicos y pastorales, el pasaje muestra la mezcla de lo humano y lo divino en la historia del pueblo: familias con fallas y decisiones morales, y al mismo tiempo la providencia y la justicia de Dios que guían la línea mesiánica. La mención de Bet Súa la cananea también da una nota sociocultural: las genealogías reflejan matrimonios y contactos con pueblos vecinos, recordándonos la realidad compleja de las ancestrales relaciones de Israel con los cananeos.

Devocional
Aunque el versículo registra un juicio severo, nos recuerda que Dios ve la conducta humana y que su santidad exige integridad. No debemos temer a la disciplina divina, sino permitir que la luz de Dios revele aquello que necesita cambio en nuestro corazón, confiando en su justicia que apunta también a la restauración.

Al mismo tiempo, las genealogías nos invitan a humildad: los antepasados de la fe no eran héroes perfectos, sino personas reales con virtudes y fallas. Dios obra a través de historias rotas para cumplir su propósito; así, podemos descansar en la gracia que transforma nuestras limitaciones en ocasiones para la fidelidad.