Hechos 10:28

"Entonces Pedro les dijo: «Ustedes saben que no es lícito para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo."

Introducción
En Hechos 10:28 Pedro explica a hermanos judíos la razón por la cual entró en casa de un gentil. La frase resume un punto crucial del relato: la revelación que recibió Pedro le hizo comprender que las barreras rituales y sociales entre judíos y gentiles no debían impedir que el evangelio fuera compartido ni que Dios obrara en personas consideradas "extranjero" o "impuros" por la costumbre religiosa.

Contexto histórico-cultural y autoría
El libro de los Hechos, tradicionalmente atribuido a Lucas, fue escrito en griego koiné como continuación del Evangelio de Lucas y relata la expansión temprana de la iglesia cristiana. Hechos 10 forma parte de la narrativa que muestra la transición de una comunidad eminentemente judía hacia una misión inclusiva entre los gentiles. En el mundo judío del siglo I existían normas de pureza ritual (reflejadas en la Ley mosaica y en la práctica social) que limitaban el contacto y la mesa compartida con no judíos; estas normas buscaban mantener la identidad y santidad ritual del pueblo.

El pasaje ocurre en un contexto romano: Cornelio, a quien Pedro visita en el episodio mayor, es un centurión en Cesarea, una ciudad portuaria y sede administrativa romana en Palestina, bien documentada en fuentes antiguas como las obras de Josefo. En el texto griego original aparecen términos claves para interpretar la escena: palabras como κοινός (koinós, "común/impuro") y ἀκάθαρτος (akáthartos, "inmundo/impuro") expresan la idea de contaminación ritual que Pedro confronta y replantea bajo la dirección divina.

Personajes y lugares
- Pedro (Simón Pedro): apóstol judío que recibe la visión que cambia su comprensión sobre la pureza y la misión.
- Cornelio: centurión gentil de Cesarea cuyo hogar sirve de escenario para la manifestación del Espíritu a los no judíos (contexto inmediato del versículo).
- Cesarea: ciudad portuaria y centro administrativo romano donde se desarrolla el encuentro, importante para entender la interacción cultural y religiosa entre judíos y romanos.
- "Judío" y "extranjero": categorías sociales y religiosas que representan aquí la tensión entre tradición y nueva apertura misionera.

Explicación y significado del texto
Pedro está respondiendo a la alarma de creyentes judíos que consideran impropio que un judío se asocie con un extranjero. Él resume su convicción: la ley ritual que prohibía asociaciones estrechas con gentiles no puede impedir la obra de Dios cuando Dios mismo muestra que a ninguno debe llamarse impuro. La revelación que motivó esta afirmación incluye una visión (la sábana con animales, Hechos 10:9–16) y la experiencia posterior del derramamiento del Espíritu sobre los oyentes gentiles (Hechos 10:44–48), lo que confirma que la aceptación por parte de Dios no depende de barreras ceremoniales.

Teológicamente, el versículo subraya la imparcialidad de Dios y sienta base para la misión universal: el evangelio es para todas las personas, más allá de distinciones étnicas o rituales. También desafía a la comunidad a distinguir entre prácticas religiosas que preservan identidad legítima y actitudes de exclusión que impiden la obra de Dios. En términos prácticos, la frase "a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo" cambia la manera de relacionarse con los demás: honra la dignidad humana y abre la puerta a la hospitalidad, la escucha y la inclusión guiadas por el Espíritu.

Devocional
Dios nos invita a abrir los ojos y el corazón más allá de nuestras seguridades culturales y religiosas. Si Pedro necesitó una visión para romper prejuicios arraigados, nosotros también podemos pedir al Espíritu que revele lo que nos cierra: remover sentimientos de superioridad, desconfianza o indiferencia hacia quienes son diferentes. Ora pidiendo sensibilidad para ver a cada persona como imagen de Dios y para dejar que el Espíritu nos mueva hacia la compasión activa.

Este texto nos anima a practicar una fe que acoge y comparte sin condicionarla a etiquetas humanas. Que la experiencia de Pedro y la iglesia primitiva inspire nuestra vida comunitaria: ser lugares donde se rompe la exclusión, se celebra la diversidad en Cristo y se testimonia el poder transformador de Dios para unir a personas de toda procedencia.