Bible Notebook · Asistente

Génesis 1:28

Dios los bendijo y les dijo: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra».

Introducción

Génesis 1:28 recoge la primera bendición que Dios da a los seres humanos tras crearlos: les encarga multiplicarse, poblar la tierra y asumir autoridad sobre las demás criaturas. Es un mandato breve pero denso, que conecta la bendición divina con la vocación humana en el mundo creado.

Contexto histórico-cultural y autoría

La tradición judeocristiana ha atribuido la autoría de Génesis a Moisés, aunque los estudios modernos consideran que el libro tiene una composición y edición final posteriores, integrando tradiciones antiguas del antiguo Cercano Oriente. En ese contexto cultural existían textos que hablaban de fertilidad, realeza y dominio; sin embargo, la narrativa hebrea presenta la fecundidad y el mando humano como fruto de la bendición de un Dios único y como responsabilidad moral. En hebreo, los verbos traducidos como «someter» o «dominar» (raíces como radâ y kabash) han sido objeto de debate: pueden indicar autoridad pero dentro de la soberanía de Dios, no una licencia para la explotación sin límites.

Personajes y lugares

Dios (Elohim): sujeto que bendice y encarga.

Los seres humanos (varón y hembra referidos en el capítulo precedente): receptores de la bendición y la misión.

La tierra, el mar y el cielo: ámbitos de la creación que deben ser llenados y sobre los que los humanos ejercen responsabilidad.

Los peces del mar, las aves del cielo y todo ser viviente que se mueve sobre la tierra: las criaturas a las que se les confiere relación bajo la autoridad humana.

Explicación y significado del texto

El versículo articula dos ideas centrales: la bendición de Dios, que impulsa la fecundidad y la expansión de la vida humana, y la responsabilidad de administrar la creación. «Sean fecundos y multiplíquense» subraya la bondad del don de la vida y la vocación humana a la comunidad y la familia. «Llenen la tierra y sométanla» apunta a poblar y ordenar el mundo; leerlo en conexión con Génesis 1:27 (la creación a imagen de Dios) sugiere que el ejercicio del «dominio» debe reflejar el carácter de Dios: su cuidado, justicia y sabiduría, no la opresión.

Teológicamente este pasaje ha sido denominado «mandato cultural»: los humanos reciben autoridad para transformar y gobernar la creación con creatividad y responsabilidad. En clave práctica y ética, la palabra «dominar» no puede separarse de la llamada a la mayordomía: proteger especies, preservar el ambiente y velar por el bienestar de las comunidades humanas y no humanas. Además, la bendición que precede al mandato nos recuerda que la misión humana nace de la gracia y del propósito divino, no del poder absoluto del individuo.

Devocional

Recuerda que la bendición de Dios te precede: ser fecundo y multiplicarte no es solo una tarea biológica, sino una llamada a engendrar bien (amistades, comunidades, obras justas) que glorifiquen a Dios. Pregúntate cómo tu vida refleja la fecundidad que Dios desea —en compasión, en creatividad, en servicio— y permite que esa bendición guíe tus decisiones cotidianas.

La responsabilidad de «llenar la tierra y someterla» es hoy una invitación a la mayordomía fiel: cuida la creación, protege a los vulnerables y ejerce autoridad con humildad y justicia. Ora por sabiduría para administrar lo que se te ha confiado y actúa con respeto hacia todas las criaturas, sabiendo que el llamado humano es reflejar el carácter del Creador.

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