Mateo 5:38-42

"»Ustedes han oído que se dijo: “OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE”. Pero Yo les digo: no resistan al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado, no le vuelvas la espalda."

Introducción
Este pasaje de Mateo 5:38-42 forma parte del Sermón del Monte, donde Jesús presenta una ética radical que contrasta con la retribución y con una práctica de justicia fundada en la ley puramente externa. En pocas líneas Jesús redefine la respuesta del discípulo ante la ofensa, la coacción y la necesidad: llama a no responder con venganza sino con una actitud de no resistencia activa, generosidad y amor que conmueve al ofensor y da testimonio del Reino.

Contexto histórico-cultural y autoría
El episodio está en el Evangelio según Mateo, obra tradicionalmente atribuida a Mateo (Leví), el recaudador de impuestos que siguió a Jesús, aunque la crítica moderna suele presentar la autoría como anónima y ubica la redacción final en el seno de comunidades judeocristianas entre ca. 80–90 d. C. El texto fue escrito en griego koiné; frases clave del capítulo aparecen en griego, por ejemplo μὴ ἀντιστῆτε τῷ πονηρῷ (no resistáis al que es malo) y μίλιον (milion/«milla»), que se refiere a la práctica local de que un soldado obligara a un civil a llevar cargas por una milla.
Históricamente conviene recordar el trasfondo de la lex talionis ("ojo por ojo"), que aparece en la Ley del Antiguo Testamento (p. ej. Éxodo 21:24; Levítico 24:20; Deuteronomio 19:21) y en otros códigos del antiguo Oriente Próximo (como el Código de Hammurabi). Esa regla originalmente limitaba la venganza, fijando un castigo equivalente, pero en la práctica podía alimentar represalias continuas. Jesús, en cambio, propone superar la lógica retributiva mediante una ética de no represalia y de generosidad que confronta las normas sociales y las obligaciones impuestas por la ocupación romana (p. ej. la facultad de un soldado para exigir que alguien cargue su equipo por una milla romana, aproximadamente 1.5 km).

Explicación y significado del texto
Verso 38: Jesús cita la máxima "ojo por ojo y diente por diente" para referirse a una tradición legal que limita el castigo proporcional. Al contraponerla con su enseñanza, no está invalidando la justicia pública, sino rechazando la venganza personal como norma ética para sus seguidores.
Verso 39: "No resistan al que es malo" (μὴ ἀντιστῆτε τῷ πονηρῷ) tiene ambigüedad: puede entenderse como no responder al mal con el mismo mal o no buscar venganza personal. Jesús presenta una alternativa activa: no la pasividad acomplejada, sino una actitud que desactiva la violencia del otro.
Versos 39-40 (la mejilla y la túnica/capa): Culturalmente, una bofetada en la mejilla derecha solía ser una afrenta pública; volver la otra mejilla no es simple sumisión, sino una respuesta que reinstaura la dignidad y expone la injusticia del agresor. Entregar la capa además de la túnica, o permitir la doble pérdida, significa ir más allá de la obligación legal: es un gesto de desprendimiento que rompe el ciclo de litigio y vergüenza.
Verso 41 (ir un kilómetro): la expresión en el original griego usa μίλιον (milla), aludiendo a la práctica románica de obligar a un civil a transportar equipaje por una milla. Ir con él dos millas representa una generosidad que desarma la coacción y convierte la obligación en servicio voluntario.
Verso 42 (dar al que pida): culmina en una exhortación a la generosidad habitual: no cerrar el corazón ante la necesidad. El énfasis de Jesús es formativo: busca transformar la voluntad interior del discípulo, orientándola hacia el amor que da sin calcular réditos, y que actúa como testimonio delante de otros.
Aplicación teológica práctica: Jesús no propone ingenuidad ni abandono del discernimiento prudente; enseña un estilo de vida que rompe las cadenas de la venganza y que confía en la justicia última de Dios, mientras practica la misericordia y la no violencia activa como signo del Reino.

Devocional
La llamada de Jesús aquí es exigente y liberadora: nos invita a dejar de lado la lógica de devolver mal por mal y a responder con gestos concretos que restablezcan dignidad y que hagan visible la misericordia de Dios. Cuando la ofensa hiere, la propuesta del Evangelio no es la venganza —ni la pasividad que alimenta el resentimiento— sino una valentía humilde que transforma la relación y testifica del amor de Cristo.
Permíteme sugerir un paso práctico esta semana: identifica una situación en la que tu primera reacción fue defensiva o vengativa; ora pidiendo sabiduría y, si es posible, realiza un acto sencillo de generosidad o reconciliación que rompa la dinámica de daño. Confía en que amar de esta manera no te hace vulnerable sin protección, sino que te asemeja más a Aquel que dio su vida por nosotros y vindica la justicia en el tiempo de Dios.