"Porque Jesús le decía: «Sal del hombre, espíritu inmundo». «¿Cómo te llamas?», le preguntó Jesús. «Me llamo Legión», respondió, «porque somos muchos»."
Introducción
En Marcos 5:8-9 presenciaremos un momento decisivo del ministerio de Jesús: su autoridad frente a lo espiritual y su encuentro con una persona dominada por fuerzas que le arrebatan la libertad. Jesús ordena: «Sal del hombre, espíritu inmundo». Cuando pregunta su nombre, recibe la respuesta colectiva: «Me llamo Legión, porque somos muchos». El pasaje revela la capacidad de Jesús para confrontar y expulsar el mal, y abre preguntas sobre identidad, poder y liberación.
Contexto histórico-cultural y autoría
El Evangelio de Marcos se escribe en griego koiné, y la tradición patrística atribuye su autoría a Juan Marcos, colaborador de Pedro y Pablo (cf. testimonios de Papías y Eusebio). La obra se sitúa probablemente entre los años 60–75 d.C., dirigida a comunidades cristianas que conocían la realidad del dominio imperial y las tensiones sociales del primer siglo.
Lingüísticamente, la palabra traducida como «Legión» aparece en el texto griego como «Λεγιών», término que designa una unidad militar romana (estimada en miles de hombres). «Espíritu inmundo» se traduce del griego «πνεῦμα ἀκάθαρτον», expresión usada por Marcos para describir fuerzas que contaminan la vida humana. El uso de «Legión» en este contexto evoca tanto la idea de multitud como, para lectores contemporáneos, la presencia y potencia de Roma; estudiosos señalan que este vocabulario carga resonancias políticas y simbólicas sin que el evangelista haga una explicación sistemática.
Personajes y lugares
- Jesús: el Señor que actúa con autoridad sobre el mundo espiritual.
- El hombre poseído: figura concreta que sufre la opresión de los espíritus y cuyo nombre no se registra, lo que subraya su anonimato social y la radicalidad de su liberación.
- Los demonios que se identifican como «Legión»: pluralidad de fuerzas que hablan y reconocen a Jesús.
Explicación y significado del texto
En estos versículos se combinan dos movimientos teológicos y narrativos: la acción divina (el mandato de Jesús) y la confesión de la fuerza demoníaca (la respuesta «Legión»). Pedir el nombre tiene en la antigüedad un valor decisivo: conocer el nombre da poder sobre aquello que se nombra. Jesús, al exigir el «sal», demuestra autoridad soberana sobre los espíritus; la respuesta «porque somos muchos» no solo indica cantidad, sino la naturaleza colectiva y organizativa del mal que oprime.
La imagen de una «legión» sugiere que el problema no es solo individual, sino social y estructural: múltiples fuerzas pueden actuar contra la dignidad humana. Marcos muestra que la autoridad de Jesús enfrenta y derrota esa multiplicidad. Teológicamente, el pasaje afirma que el Reino de Dios entra confrontando las potestades que deshumanizan, devolviendo nombre y libertad a la persona. Pastoralmente, el relato invita a reconocer que la liberación puede ser integral: no solo expulsión de lo espiritual, sino restauración de la identidad y vida comunitaria.
Devocional
Este texto nos recuerda que ante lo que nos esclaviza —miedo, adicciones, resentimientos, estructuras injustas— Jesús tiene autoridad para ordenar y liberar. Podemos acercarnos a él con confianza, sabiendo que no le son ajenas ni las fuerzas internas ni las externas que nos oprimen. Al orar, reconocer lo que nos domina con honestidad es el primer paso para recibir su palabra liberadora.
Cuando Jesús pregunta «¿Cómo te llamas?» nos invita a la verdad íntima: nombrar lo que somos y lo que nos aflige delante del Señor. Que esta cena de palabra nos anime a entregar nuestras identidades rotas y a confiar en la restauración que Él ofrece, para volver a la comunidad con nombre, dignidad y esperanza.