“pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Después de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato concedió el permiso. Entonces él vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.”
Introducción
Estos dos versículos de Juan (19:34, 38) nos llevan al corazón de los acontecimientos finales de la pasión: el acto que confirma la muerte de Jesús y la intervención respetuosa de José de Arimatea para darle sepultura. En pocas líneas se condensan realidad histórica, gesto humano de compasión y significado teológico profundo que el evangelista presenta para confirmar quién es Jesús y qué ha ocurrido en la cruz.
Contexto histórico-cultural y autoría
El Evangelio según Juan se atribuye tradicionalmente al apóstol Juan y fue escrito a finales del siglo I. Juan ofrece una narrativa con fuerte carga teológica y atención a detalles que sugieren testimonio ocular o acceso a testigos directos. En el trasfondo histórico aparece la práctica romana de verificar la muerte de los crucificados; un soldado puede herir el costado para constatar que la ejecución ha concluido. También están presentes las costumbres judías de entierro rápido, especialmente durante la Pascua, y la tensión entre los líderes judíos, la población y la autoridad romana representada por Pilato.
Personajes y lugares
- Jesús: el crucificado, centro del relato, cuya muerte es verificada y cuyo cuerpo necesita sepultura.
- Un soldado romano: ejecutor de la crucifixión que, por orden o costumbre, traspasa el costado para confirmar la muerte.
- José de Arimatea: miembro del Sanedrín y discípulo de Jesús, descrito como hombre que actuó en secreto por temor pero que finalmente pide el cuerpo y lo entierra; Arimatea indica su origen o filiación geográfica.
- Pilato: el gobernador romano que, ejerciendo su autoridad, concede permiso para que José se lleve el cuerpo.
- "Los judíos": expresión que refleja la hostilidad o el temor presente en el entorno; en el texto aparece como contexto del miedo de José.
Explicación y significado del texto
El gesto del soldado, traspasar el costado, cumple una doble función narrativa y teológica. Narrativamente, asegura que Jesús está realmente muerto: la salida de sangre y agua fue tomada por el evangelista como signo inmediato de defunción (y hoy se entiende médicamente como indicio de ruptura del saco pericárdico). Teológicamente, Juan recoge ese signo para subrayar que la entrega de Jesús fue completa: la sangre y el agua evocan vida y purificación, y han sido interpretadas en la tradición como símbolos de los sacramentos y de la nueva vida que brota de la pasión (por ejemplo, la Eucaristía y el Bautismo).
El segundo versículo completa la escena mostrando la acción de José de Arimatea: un discípulo que, a pesar del miedo, pide y obtiene el permiso de Pilato para reclamar el cuerpo. Este acto tiene varios niveles de significado: es un gesto de cariño humano y observancia de las costumbres de sepultura, confirma la realidad histórica del entierro de Cristo y anticipa la esperanza cristiana (puesta en contraste con la sepultura y la tumba vacía que seguirá). La concesión de Pilato también muestra la interacción entre la autoridad romana y los gestos personales que permiten el desarrollo del plan redentor contado por Juan.