“Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones.”
Introducción
Este pasaje nos sitúa en un momento clave de Mateo, Marcos y los otros evangelios: la prioridad de anunciar el evangelio a todas las naciones. Aunque el versículo es breve, apunta a una visión misionera que saca al mensaje de Jesús de su contexto inmediato para hacerlo universal. Nos invita a reflexionar sobre la misión de la iglesia y la fidelidad a la gran comisión que Jesús encomendó a sus discípulos.
Contexto histórico-cultural y autoría
Marcos presenta a Jesús como el Hijo de Dios que se dirige a todo Israel y a las naciones gentiles. Es probable que este dicho se ubique en el marco de la enseñanza final de Jesús, donde se enfatiza la expansión del evangelio más allá de Jerusalen y de los discípulos cercanos. Aunque la autoría tradicional se atribuye a Marcos, el Evangelio en su conjunto está orientado a una comunidad que enfrenta la necesidad de comprender la misión universal del mensaje de salvación. En la primera Iglesia, las comunidades cristianas debían recordar que la salvación en Cristo no está limitada a un grupo étnico, sino que se extiende a todos los pueblos.
Personajes y lugares
En este pasaje no se mencionan personajes ni lugares específicos. Sin embargo, el texto señala la interacción entre el mensaje del evangelio y las naciones, lo que implica a los discípulos que recibirían la tarea de llevar la buena noticia a todo el mundo.
Explicación y significado del texto
El versículo afirma una prioridad esencial: “Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones.” Aquí se destaca una secuencia misionera: la proclamación del evangelio como tarea prioritaria para la iglesia. No se trata de una simple preferencia, sino de una orden con alcance universal. Significa que la misión de la iglesia es global y que cada comunidad cristiana debe participar en la difusión del mensaje de Jesucristo, confiando en que Dios preparará corazones y abrirá puertas para la predicación y la aceptación de la fe. Este enfoque subraya la universalidad de la salvación ofrecida en Cristo y la necesidad de un testimonio constante, coherente y compasivo.
Devocional
En primer lugar, recordemos que la misión nace del corazón de Dios: el deseo de que nadie perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento y a la fe en Jesús. Podemos aplicar este texto recordando que cada creyente tiene un papel en la difusión del evangelio, ya sea por testimonio, oración o apoyo a la misión.
En segundo lugar, pidamos al Señor valentía y discernimiento para compartir la fe con humildad y paciencia, reconociendo que el tiempo de cada persona es distinto y que nuestra tarea es fiel, no forzada. Que nuestro gesto cotidiano de amor y servicio sea una semilla que abra puertas para la Palabra y que, al hacerlo, recordemos que la predicación del evangelio es una noticia de gracia para toda la humanidad.