“SE OYÓ UNA VOZ EN RAMÁ, LLANTO Y GRAN LAMENTACIÓN; RAQUEL QUE LLORA A SUS HIJOS, Y QUE NO QUISO SER CONSOLADA PORQUE ya NO EXISTEN.”
Introducción
Este pasaje nos invita a estar cerca del dolor humano que se expresa ante la pérdida y la violencia. Mateo 2:18 cita una profecía de Jeremías para describir la tristeza que siguió a la matanza de los inocentes en Belén, conectando el llanto de la nación con la llegada de Jesús y su familia, que también enfrentan una vulnerabilidad y desplazamiento.