“Jesús les respondió, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.”
Introducción
Jesús declara con solemnidad: «Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.» En una sola frase corta se concentra un punto decisivo del Evangelio según Juan: la llegada del cumplimiento del propósito redentor de Dios. Esta afirmación marca el inicio del camino hacia la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y nos invita a contemplar cómo la gloria de Dios se revela, paradójicamente, mediante el servicio y el sacrificio.
Contexto histórico-cultural y autoría
El evangelio de Juan fue escrito en el último tercio del siglo I por la comunidad joánica vinculada a Juan el discípulo o a su círculo. Juan utiliza con frecuencia el tema de la «hora» para señalar el momento determinado por el Padre en que se manifiesta plenamente la misión de Jesús. El pasaje se sitúa cuando Jesús se encuentra cerca de Jerusalén, poco antes de la Pascua, en un contexto en que las expectativas mesiánicas judías eran intensas y la tensión con las autoridades se acrecentaba. En este ambiente, Jesús redefine la idea de gloria: no como triunfo humano inmediato, sino como glorificación a través de la obediencia hasta la muerte, que culminará en la resurrección y exaltación.
Personajes y lugares
- Jesús: quien habla y anuncia la inminencia de la gloria divina.
- «Hijo del Hombre»: título que Jesús adopta; evoca imágenes bíblicas (como Daniel) que combinan sufrimiento, misión servil y dimensión escatológica.
- Los oyentes: «les respondió» indica que Jesús se dirige a discípulos y personas presentes; en el relato joánico la escena tiene lugar en las proximidades de Betania y Jerusalén, en los días previos a la Pascua.
Explicación y significado del texto
La expresión «ha llegado la hora» señala que Dios ha fijado el momento culminante del plan salvador. En Juan, la «gloria» de Cristo no es un esplendor inmediato y triunfal al estilo mundano, sino la manifestación suprema del carácter de Dios mediante la cruz, la resurrección y la exaltación. Al nombrarse «Hijo del Hombre», Jesús integra la idea del servidor sufriente con la del juez y rectificador escatológico: su glorificación pasa por el camino del don total de sí.
Este versículo prepara las enseñanzas siguientes (por ejemplo, el grano de trigo que debe morir para producir fruto) y nos muestra la lógica del Reino: vida abundante nace de la entrega. La glorificación de Cristo revela la sabiduría de Dios: transforma la aparente derrota humana en victoria redentora, mostrando que el poder de Dios se ejerce en el servicio, la obediencia y el amor hasta el extremo.
Devocional
La palabra «ha llegado la hora» nos recuerda que la historia está bajo el cuidado providente de Dios y que hay momentos en los que se abre el cumplimiento de su obra. Frente a la incertidumbre o al deseo de control, podemos descansar en que la gloria de Dios se manifestará según su propósito, a menudo por caminos que desafían nuestras expectativas humanas. Invita a confiar en la sabiduría de Dios y a acompañar a Jesús en su camino de entrega.
Como seguidores de Jesús somos llamados a vivir la lógica de su glorificación: dar la vida en servicio, aceptar la cruz cotidiana y confiar en que el fruto vendrá según la promesa divina. Practica hoy la humildad y el amor sacrificial: pequeñas renuncias y servicios cotidianos forman parte de la participación en la gloria de Cristo, que transforma dolor en vida y derrota en esperanza.