"Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete."
Introducción
En Mateo 18:21-22 Jesús responde a la pregunta de Pedro sobre cuántas veces debe perdonar a un hermano que peca contra él. La respuesta de Jesús —“no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”— confronta expectativas humanas limitadas y abre el camino a una ética de perdón abundante que transforma la vida comunitaria.
Contexto histórico-cultural y autoría
El Evangelio según Mateo fue escrito para una comunidad cristiana de origen judío, preocupada por la continuidad entre la fe en Jesús y la vida práctica de la comunidad. El capítulo 18 trata de la vida en la iglesia: la humildad, la protección de los pequeños, la corrección fraterna y la restauración. La pregunta de Pedro surge en ese marco: él busca una guía práctica para la convivencia; Jesús responde con una enseñanza que desborda los cálculos humanos. En el judaísmo de la época existían debates rabínicos sobre cuántas veces se debía tolerar una ofensa; en ese ambiente, la cifra propuesta por Pedro (siete) habría sonado generosa, y la respuesta de Jesús, exagerada a propósito, subraya la gratuidad del perdón.
Personajes y lugares
Pedro: uno de los discípulos más cercanos a Jesús, portavoz en nombre de los discípulos y habitualmente representante de la preocupación práctica del grupo.
Jesús: maestro y Señor que enseña el carácter del Reino de Dios, en este caso sobre el perdón y la vida comunitaria.
"Mi hermano": se refiere a un compañero o miembro de la comunidad que ha ofendido; la expresión guarda la idea de cercanía y responsabilidad mutua.
Lugar: el pasaje no precisa un lugar concreto; forma parte de las enseñanzas de Jesús transmitidas por Mateo sobre la conducta dentro de la comunidad cristiana.
Explicación y significado del texto
La expresión "setenta veces siete" no debe entenderse como una orden aritmética literal (490 perdones), sino como una figura que indica perdón sin límite. Jesús rechaza la contabilidad del perdón: el discípulo no debe llevar registro de faltas para negar gracia. Teológicamente, el texto conecta con la misericordia divina: así como Dios perdona abundante y repetidamente, los seguidores de Jesús están llamados a imitar esa apertura. Practicar el perdón mantiene la unidad y la salud espiritual de la comunidad; evita la venganza y permite la restauración.
Al mismo tiempo, el pasaje no anula la realidad del arrepentimiento ni la necesidad de responsabilidad. Perdonar no significa aprobar conductas dañinas ni eliminar consecuencias justas; implica una disposición interior a liberar rencor y a buscar la reconciliación cuando sea posible. El perdón es un proceso espiritual que requiere humildad, valentía y, a menudo, el apoyo de la comunidad y de Dios mediante la oración.
Devocional
El llamado de Jesús a perdonar sin medida es también una invitación a dejar que su misericordia transforme tu corazón. Reconoce ante Dios las veces que has necesitado perdón y pídele la gracia para perdonar a quienes te han herido. La libertad que nace del perdón sana heridas y abre espacio para la paz; permite que la compasión de Cristo fluya a través de ti en relaciones concretas.
Practica pasos simples hoy: ora pidiendo fortaleza para perdonar, considera hablar con la persona si es seguro y apropiado, y decide liberar el resentimiento aunque el proceso sea gradual. Confía en que, al seguir el ejemplo de Jesús, tu disposición a perdonar contribuye a la curación personal y comunitaria y manifiesta el Reino en medio del mundo.