“En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Dios hizo la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión. Y así fue. Y Dios llamó a la expansión cielos. Y fue la tarde y fue la mañana: el segundo día.”
Introducción
Génesis 1:1, 7-8 presenta el comienzo del relato bíblico de la creación: afirma que en el principio Dios creó los cielos y la tierra, y describe la acción del segundo día, cuando Dios hace la expansión que separa las aguas de abajo de las aguas de arriba y llama a esa expansión cielos. Es un texto breve pero denso, que establece a Dios como el iniciador y ordenante del cosmos.
Contexto histórico-cultural y autoría
El lenguaje y las imágenes de Génesis 1 reflejan la cosmología del antiguo Cercano Oriente, donde existía la idea de aguas primordiales y una estructura cósmica que distinguía lo de arriba y lo de abajo. El término traducido como expansión proviene del hebreo raqîaʿ, que sugiere una extensión o firmamento que separa aguas. En su similitud con otros mitos del entorno, la Biblia introduce una voz distinta: un Dios soberano que crea por su palabra sin conflicto divino interno. Tradicionalmente la autoría se atribuye a Moisés; la investigación bíblica moderna señala la influencia de fuentes y una composición editorial que cristaliza la teología sacerdotal (Priestly) en un contexto postexílico, aunque conservando memoria ancestral más antigua. En todo caso, el pasaje subraya la centralidad de Dios como origen y dador de orden.
Personajes y lugares
- Dios: el agente creador, llamado en este primer versículo por el término hebreo Elohim, que enfatiza poder y majestad.
- Cielos: la expansión o firmamento que Dios nombra, destinada a señalar lo que está sobre la tierra.
- Tierra: el ámbito creado que será el lugar de la vida humana y otras criaturas.
- Aguas de arriba y aguas de abajo: imágenes que representan las masas acuáticas y las fuerzas primordiales que son delimitadas por la acción creadora de Dios.
- Segundo día: ubicación en la secuencia creativa que muestra la progresiva organización del cosmos.
Explicación y significado del texto
El versículo 1 fija el marco teológico: ‘‘En el principio Dios creó’’ afirma un inicio absoluto y una acción deliberada. No se relata una lucha cosmológica, sino un acto soberano que trae a la existencia el cielo y la tierra. En los vv. 7-8, la imagen de la expansión que separa aguas arriba y abajo funciona como metáfora de la instauración de límites y orden. Llamar a la expansión cielos implica conferir identidad y función a lo creado: el lenguaje de nombrar muestra autoridad y propósito divinos.
La frase ‘‘Y fue la tarde y fue la mañana: el segundo día’’ introduce el patrón diario hebreo (inicio del día al atardecer) y subraya el ritmo creador que divide y ordena el tiempo. El hecho de que la separación de las aguas preceda la creación de lumbreras en el día cuarto remarca que la autoridad de Dios no depende de los cuerpos celestes; Él establece su orden antes de que éstos sean hechos objetos de adoración o medida. Teológicamente, el pasaje proclama que el mundo es obra intencional de un Dios personal que impone límites, da nombre y establece un cosmos habitable.
Devocional
El relato del segundo día nos invita a contemplar a un Dios que trae orden donde había confusión. Cuando las aguas indeterminadas se separan por la palabra divina, vemos que la creación es espacio para la vida y la relación. En nuestras propias vidas, en medio de miedos o circunstancias caóticas, este pasaje nos recuerda que la soberanía de Dios actúa para señalar caminos, poner límites sanos y hacer posible la armonía. Podemos detenernos en silencio y reconocer a Aquel que llama y nombra, confiando en que su orden no es frío control sino cuidado creativo.
Practicar la confianza requiere tanto recogimiento como respuesta activa. Así como Dios nombra la expansión ‘‘cielos’’, somos llamados a reconocer y dar sentido a lo que nos rodea bajo su voluntad. Esto implica orar por claridad cuando la vida parece sin forma, y actuar con esperanza sabiendo que el Señor que organizó el cosmos obra también en los detalles cotidianos. Que este texto impulse una actitud de asombro y de obediente confianza en la obra constante del Creador.