“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos, esto escribimos acerca del Verbo de vida.”
Introducción
Este pasaje nos introduce a la realidad central del cristianismo: Jesucristo como Verbo de vida, existente desde el principio y revelado a través de los testigos oculares. Nos invita a escuchar, mirar y tocar la vida que Dios ofrece, para creer y vivir en comunión con Él y con la comunidad de creyentes. La afirmación de lo vivido por los discípulos recuerda que la fe cristiana se apoya en testimonios concretos y en una relación real con Dios.
Contexto histórico-cultural y autoría
La carta de 1 Juan se atribuye tradicionalmente al apóstol Juan, “el discípulo a quien Jesús amó”, en un marco de la primera generación cristiana. Probablemente fue escrita hacia finales del siglo I (alrededor del 85–95 d.C.) para las comunidades cristianas de Asia Menor, como Éfeso. En un contexto de influencias heréticas (docetismo, corrientes gnósticas), el pasaje afirma la realidad de Cristo y de su mensaje: lo que existía desde el principio, y que fue visto, oído, contemplado y tocado por testigos. El objetivo es fortalecer la comunión, la fidelidad al evangelio y el amor fraternal.
Explicación y significado del texto
'Lo que existía desde el principio' señala la preexistencia de Cristo como Verbo; 'lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos' describe la experiencia directa de los apóstoles con Jesús. Estas evidencias están investidas de autoridad: el evangelio que proclamos no es filosofía, sino historia viva. 'Esto escribimos acerca del Verbo de vida' afirma que el propósito de la escritura es presentar a Jesús como la Fuente de vida y de comunión con Dios. En este pasaje, la encarnación y la realidad física de Cristo se presentan como fundamento de la fe y de la comunión cristiana.
Devocional
Hoy, al enfrentar dudas o cansancio, recordemos que la fe cristiana no es solo una idea, sino una experiencia real: hemos oído, visto y tocado la presencia de Jesús. Pidamos al Verbo de vida que fortalezca nuestra confianza y que nos ayude a vivir de modo coherente con la verdad que hemos recibido, en la comunidad de hermanos y hermanas.
Que nuestra vida sea un testimonio concreto de esa vida que Dios da: amemos a los demás, vivamos en la verdad y caminemos en la luz. Al hacer esto, participamos de la vida de Cristo y invitamos a otros a conocer al Verbo de vida que se hizo carne.