“Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz: ELOI, ELOI, ¿LEMA SABACTANI?, que traducido significa, DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?”
Introducción
Este pasaje nos sitúa en un momento solemne y doloroso de la crucifixión de Jesús. En la hora novena, cuando la sombra parece caer sobre la creación, Jesús clama a nuestro Dios con una pregunta que resuena a través de los siglos: ¿por qué me has abandonado? La frase brota desde lo más profundo de su humanidad y revela una profundidad de sufrimiento que, sin dejar de ser real, está inscrita en el plan divino de redención para la humanidad.
Contexto histórico-cultural y autoría
El pasaje corresponde a Marcos 15:34, dentro de un relato que presenta a Jesús como el Hijo de Dios que cumple la misión presentada desde el principio. Marcos escribe para una comunidad primitiva que enfrentaba la incomprensión y la persecución, recordando que la cruz, lejos de ser derrota, es la consumación del amor de Dios. En el contexto judío, la hora novena (las tres de la tarde) era un momento significativo para oración y sacrificio; el clamor de Jesús en este momento subraya la entrega total y el vínculo íntimo con el Padre, incluso en el dolor extremo.
Personajes y lugares
- Jesús: el protagonista central, que experimenta el abandono en la cruz y expresa una relación filial con el Padre.
- Dios Padre: a quien Jesús dirige su clamor, significando una experiencia real de separación temporal para cumplir la salvación.
- El lugar de la crucifixión (Gólgota) no se nombra expresamente en este versículo, pero el marco es el de la pasión que se desarrolla allí, con la gente y las autoridades presentes.
Explicación y significado del texto
La cita ELOI, ELOI, ¿LEMA SABACTANI? —que traduce: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?— revela la unidad entre la divinidad y la humanidad de Cristo. No es un momento de desamor divino, sino la realización del plan de redención donde el Hijo asume el pecado y la separación temporal del Padre para vencer la muerte y abrir camino a la reconciliación. En la pregunta hay vulnerabilidad, confianza y obediencia: Jesús no se aparta de la comunión con el Padre, sino que la expresa con la honestidad de un ser humano que sufre, manteniéndose fiel a la misión que se le encomendó. Este clamor también invita a la fe a contemplar que la crucifixión no es derrota final, sino el preludio de la resurrección y de la promesa de vida para todos los que creen.
Devocional
En momentos de prueba, podemos acercarnos a Jesús que no minimiza el dolor, sino que lo vive y lo entrega al Padre. Su clamor nos recuerda que Dios está presente incluso cuando no entendemos el motivo de nuestro sufrimiento, y que en medio de la oscuridad podemos aferrarnos a su amor inquebrantable.
Que esta verdad nos fortalezca para mirar más allá de lo inmediato, confiando en que el Padre sostiene incluso las horas más difíciles.